Madatos

¡Hola!, volví  a inspirarme y tenía ganas de compartir algunos pensamientos con Uds.

Después de un año movilizador y divertido, conocí a alguien que me trajo tranquilidad, amor, placer y felicidad. Estoy feliz con él, qué puedo decir. Me siento afortunada que nuestros caminos casualmente se cruzaron casi sin querer.

Cuando hablo con mi analista, me dice que lo describa todo a él, no solo ése detalle que me incomodó al menos el primer tiempo. Pedro es lindo, bueno, gentil. Me dice cosas hermosas, me extraña, se acomoda a mis horarios y días disponibles (por mi hijo) que no es dato menor. Me quiere, acepta que esté enferma y con discapacidad. Pedro es finalmente el hombre que anhelaba encontrar, alguien que me tratara bien. Caminamos de la mano enamorados por las calles y parques de Buenos Aires, disfrutamos del día y la noche, vamos a cenar afuera, comemos helado, miramos películas, cenamos en alguna casa, nos hacemos mimos cuando nos despertamos. Me repite todo el tiempo que soy hermosa y que me quiere. Tenemos buen sexo. Y tiene 7 años menos que yo. ¡Ay sí lo dije! Es más chico. Nunca pensé que me enamoraría de alguien menor. Pero así fue. Sólo pasó y no lo pude ni quiero evitar.

Quizás me dicen, – Geno, si te gusta disfrutalo mientras dure porque un día va a tener ganas de casarse y tener hijos y vos ya estás “hecha” y posiblemente tenga ganas de comenzar desde cero. También cosas así como que pierdo el tiempo, que busque a un hombre mayor.

Yo me pregunto quién dijo un día que el hombre debe ser mayor a la mujer para enamorarse.  Cuando le planteo el tema de la edad a él, me da vuelta mi argumento y menciona su miedo que encuentre a alguien que ya tenga una vida hecha y pueda ofrecerme más seguridad en todo sentido.

En primer lugar no entiendo el tema del “tiempo”. A ver, ¿para qué sirve el tiempo?. ¿Es una carrera contra qué o quién? ¿Qué es perder el tiempo con alguien?. Si nadie de mi familia desea que siga teniendo hijos por mi enfermedad, así que claramente no es un tema de “fecha de vencimiento” por fertilidad. Entonces el tema hijos queda descartado. ¿Qué sigue?. ¡Ah sí! La edad y cómo me veré en 10 años. Me voy a marchitar. Entonces si corto la relación con Pedro en un par de años, estaré más gorda, con más celulitis y arrugas.

–          Es que Geno, vos no entendés. Los que quedan libres ahora son los separados/divorciados con hijos. Dentro de ése abanico tenés que elegir. Ya no tenés 20.

Me dicen cada barbaridad, al menos para mí, que a veces me deprime. Yo me sigo sintiendo joven, linda e inteligente. Llena de oportunidades. Y escuchar ésas frases, me hacen odiar los mandatos familiares o de mi entorno. A veces cansada me dejo llevar por todos ellos y otras me vale madres y me permito vivir mis propias experiencias.

A veces con Pedro trato de no proyectarme porque sé que tener un hijo no debe ser fácil para el él y menos cuando no es padre. Me cuesta un montón y me freno. Le propondría tantas cosas. Pero respeto sus tiempos y ganas. Solo me dedico a vivir el momento con él que no es poco. Disfruto, eso hago. Y me hace feliz.

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